A la hora de planificar una reforma, una de las decisiones más importantes es definir el estilo decorativo. No se trata solo de una cuestión estética: el estilo influye en la luminosidad, la funcionalidad y la sensación de confort que transmite el espacio.
En los últimos años, algunos estilos han destacado por su popularidad y por la capacidad de adaptarse a diferentes tipos de viviendas. A continuación te mostramos los estilos decorativos más demandados y cómo conseguirlos de manera práctica durante una reforma.
1. Estilo nórdico: claridad y funcionalidad
El estilo nórdico sigue siendo uno de los más solicitados por su sencillez, luminosidad y calidez.
Colores predominantes: blanco, beige y grises claros.
Materiales: madera natural, lino, algodón y fibras vegetales.
Claves: espacios despejados, mucha luz natural y decoración mínima.
Para conseguirlo, opta por suelos de madera clara o laminados tipo roble, grandes ventanales y mobiliario funcional. El objetivo es crear un ambiente sereno y acogedor.
2. Estilo industrial: carácter y personalidad
Inspirado en los antiguos lofts de Nueva York, el estilo industrial combina materiales brutos con una estética contemporánea.
Colores predominantes: gris, negro, marrones y tonos óxido.
Materiales: hierro, hormigón, ladrillo visto y madera envejecida.
Claves: espacios abiertos, techos altos y estructuras a la vista.
Si no dispones de paredes originales de ladrillo o vigas metálicas, se pueden recrear con revestimientos o papeles pintados que imitan texturas reales.
3. Estilo mediterráneo: luz y naturalidad
Este estilo busca transmitir frescura, luminosidad y conexión con la naturaleza.
Colores predominantes: blanco, azul, arena y tonos tierra.
Materiales: piedra, cerámica artesanal y madera clara.
Claves: líneas simples, ventilación cruzada y predominio de la luz natural.
Los pavimentos continuos como el microcemento o el gres imitación piedra ayudan a reforzar esa sensación de amplitud y calma.
4. Estilo japandi: equilibrio y armonía
El japandi combina la serenidad japonesa con la funcionalidad escandinava. Es un estilo ideal para quienes buscan orden visual y bienestar.
Colores predominantes: tonos neutros cálidos y suaves.
Materiales: madera, piedra, bambú, lino y cerámica.
Claves: pocos elementos decorativos, iluminación indirecta y espacios despejados.
Una reforma inspirada en este estilo prioriza los materiales naturales y la distribución abierta.
5. Estilo rústico moderno: tradición y confort
Perfecto para viviendas rurales o casas con historia, este estilo combina la calidez de lo tradicional con el confort actual.
Colores predominantes: ocres, terracota, verdes oliva y blanco roto.
Materiales: piedra, madera, hierro forjado y tejidos naturales.
Claves: conservar elementos originales y combinarlos con acabados modernos.
Durante una reforma, se puede mantener parte de la estructura o los materiales antiguos y actualizar el espacio con iluminación cálida y mobiliario contemporáneo.
Conclusión
El estilo decorativo es la base de toda reforma bien planificada. Definirlo desde el inicio permite coordinar los materiales, colores y acabados de forma coherente. Una empresa especializada en reformas puede ayudarte a adaptar cada tendencia a tu espacio, manteniendo el equilibrio entre funcionalidad, estética y presupuesto.
